jueves, 20 de diciembre de 2018

Reducir la sal de nuestros platos: Un objetivo prioritario


Pese a que los expertos recomiendan un máximo de 5 gramos de sal por día, los españoles consumimos una media de 9,8 gramos, lo que supone prácticamente el doble de las cantidades recomendadas. El consumo de sal se considera la principal causa de hipertensión y se asocia con el 50% de los infartos y los ictus que se producen en la población. Disminuir su consumo es un objetivo prioritario para todos.

La Organización Mundial de la Salud, en las Directrices sobre la ingesta de sodio en adultos y niños, es clara en su mensaje “rebajar el consumo de sal reduce la tensión arterial y el riesgo de padecer enfermedades no transmisibles (como la hipertensión arterial o los accidentes cerebrovasculares), que constituyen la principal causa de muerte”.

Reaprendiendo a cocinar con sabor

Así, para eliminar el exceso de sal que existe en nuestros platos, además de introducir nuevos hábitos a la hora de cocinar, lo cierto es que debemos de abandonar el consumo de aquellos alimentos que ya están preparados. Y es que, más del 75 % de la sal que consumimos día a día proviene, precisamente, de los alimentos ya preparados.

Para dar sabor a los platos y alejar la peligrosa sal de nuestra salud, podemos emplear limón, vinagre o multitud de hierbas aromáticas para dotar de personalidad y gusto nuestra comida. Del mismo modo, debemos cambiar el hábito a la hora de condimentar la ensalada y probar combinaciones aromáticas, como la menta, el perejil o el estragón.

Menos sal: Más vida

También la OMS, recomienda reducir la sal en los menús infantiles debido a que se ha comprobado que un niño con cifras de tensión elevadas es más propenso a continuar sufriendo hipertensión arterial, y las graves complicaciones que ello supone para la salud, una vez llega a la edad adulta. Decir adiós a la sal no es abandonar el sabor en tus platos. Todo lo contrario, puedes descubrir múltiples sabores hasta ahora desconocidos.

Además, recuerda controlar lo que comes entre las comidas principales y no olvides tener paciencia. Tus pupilas gustativas y tu sentido del gusto deben de reaprender a valorar los platos de nuevo.

No obstante, en este caso somos nosotros mismos los que debemos reducir la sal (leyendo el envase de los productos preparados, limitando la sal de nuestros platos, olvidar la comida rápida y enlatada…) y convertir nuestro consumo de sal en un aliado para mejorar nuestra propia salud.